23 de junio (2017). “Querido señor del acordeón”.

Puestos a sumar nuevas experiencias y aprendizaje, el teletrabajo no podía faltar. Estuve todo el día anterior haciendo un post sobre las ventajas del teletrabajo y algunos consejos.

Y por motivos personales (que chica tan ocupada) tuve que pedir teletrabajar durante el viernes.

Seguí los consejos que siempre he oído:

  • “Da igual que estés en casa, vístete como si fueras a trabajar de verdad, porque eso te dará actitud de trabajo”.
  • “La disciplina es fundamental, mantener la concentración y organizarse bien”.
  • No te distraigas con otras cosas, lo primero es lo primero”.

Vale. Hasta aquí todo correcto. Eso hice. Me levanté con tiempo, me arreglé y desayuné. Me di el lujo de acabar el café mientras leía los primeros correos.

Daba gusto. Estar en casa en un día tan bonito y sin apenas calor. Pero claro, había algunos factores que no había tenido en cuenta. Cuando teletrabajas hay cosas que no dependen de ti.

 

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  1. Tu nuevo compañero de mesa es tu perro.

Efectivamente. Te sientas a trabajar y ahí está tu querido amigo perruno (o gatuno). Y resulta que ese bichejo que normalmente duerme 23 horas al día se ha levantado con ganas de jugar contigo. Y mientras tu intentas completar tus tareas dignamente, te ladra y brinca a tu alrededor con una pelota en la boca.

Temes cualquier llamada telefónica.

Solución: saca a tu mascota de donde sea que estés trabajando (o intentándolo), aunque te de mucha pena. Nota: a no ser que tu mascota viva en una pecera. En ese caso, si te distrae es culpa tuya.

 

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  1. Querido señor del acordeón…

Hace un día maravilloso. Abro la ventana y se oye el ruido de la gente que pasea por la calle. Pero de pronto… ¡¡sorpresa!! Comienza a sonar la canción de “pajaritos” en bucle durante al menos las próximas 3 horas… Sabes que el señor del acordeón solo se está ganando la vida… pero tu cerebro está completamente frito.

Solución: ponte cascos. Si suena por encima de los cascos tienes dos opciones: aguantar o cerrar la ventana y morir de calor. Tú eliges 😉

  1. Te has vuelto muy importante.

Si te fijas bien cuando te sientas a teletrabajar podrás ver cómo Murphy, el de las leyes, te saluda. Tú al principio no lo entiendes. Pero ocurre: te pasa de todo.

Mientras que el resto de la semana nadie me había interrumpido ni escrito, hoy te llama todo el mundo. Todos quieren contarte algo y saber de ti. ¿Tendrá algo que ver con que sea viernes?

Además te llegan mil recados que tienes que atender en algún momento… universidad, trabajo o el examen al que me presentaría al día siguiente… pero hoy tendrían que esperar.

Solución: Intenta apuntar todo lo que tienes pendiente y desconectar, ya atenderás otras cosas cuando hayas acabado. Nota: todo depende del nivel de urgencia.

  1. Nadie te dijo que trabajar desde casa da hambre (y mucha).

Pero si algo te pone difícil mantener el culo pegado a la silla es que sabes que al otro lado del pasillo está la nevera. Parece complicado pero puedes resistir la tentación, de verdad, y si yo pude hacerlo cualquiera puede.

Solución: haz un descanso a media mañana como harías en cualquier otro sitio. Pero intenta que un paseo al frigorífico no acaben siendo 100.

Al final lo que cuenta es la concentración y la capacidad de ignorar todas las pequeñas distracciones que vayan surgiendo a tu alrededor. A no ser… que sea un señor con acordeón bajo tu ventana, que entonces no te queda más remedio que aceptar que tu trabajo hoy tiene banda sonora.

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3 comentarios sobre “23 de junio (2017). “Querido señor del acordeón”.

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